La necrológica de la lectura de textos extensos se ha escrito aproximadamente una vez por década desde la invención del telégrafo. Sigue siendo prematura.
Lo que realmente muestran las cifras
Las tasas de lectura completa de los reportajes extensos son menores que las de los breves, lo que no sorprende a nadie. Lo más interesante es que los lectores que sí llegan al final regresan con una frecuencia tres veces mayor que quienes abandonan los artículos más breves.
La profundidad como estrategia de retención
Las publicaciones que apostaron por menos artículos, más extensos y mejor editados, han obtenido, en general, mejores resultados que aquellas que aumentaron su volumen de producción. La economía de la atención recompensa lo que resulta difícil de producir.
Lo cual constituye, en última instancia, un hallazgo esperanzador: el formato que resulta más costoso imitar es aquel al que los lectores vuelven una y otra vez.
